EDITORIAL “¿PARA QUIENES CANTAMOS???…” 21-8-2016

¿PARA QUIENES CANTAMOS????

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En los últimos tiempos la producción de trabajos editoriales, de material escrito con opiniones, manifestaciones y tomas de posiciones, ya escapa a alguna toma de consciencia en relación a su dimensión.

Internet, con la proliferación de sitios, páginas, blogs y redes sociales, ha posibilitado que todo ese caudal llegue a distintos puntos del globo y a diferentes estratos sociales con sus también diferentes franjas etarias.

 

Esa posibilidad de difusión ha permitido y permite acceder a información antes vedada o de difícil acceso. No es menor, es importante ya que, por ejemplo, avances tecnológicos y científicos que han permitido una mejora sustancial en la calidad de vida, han podido llegar en menor tiempo a los sectores y personas que antes ni imaginaban que ello podría ocurrir.

 

Pero como todo tiene su contracara, ésta también la posee en la proliferación de supuesta información que no es más que la aplicación de parte de las estrategias para manipular y controlar, condicionar y dominar.

Es allí donde comienza una feroz, a veces inconsciente, batalla por legitimar y esclarecer, desmentir y transparentar.

En esta batalla, como las que se realizaban a destajo cuando por medio de panfletos, volantes, etc. se intentaba esclarecer determinados hechos y posiciones, ante las arremetidas de los conglomerados desinformantes, hoy es mucho más cruenta y desaforada.

Si bien la tecnología ha permitido el acceso a la información, ésta también ha posibilitado que mucha “carne podrida” circule por el mundo virtual, logrando que muchos tomen a la misma como algo serio, verídico, real.

 

En esta avalancha de información y contra-información se establece otra disputa, o mejor expresado, un tremendo dilema: ¿para quienes escribimos?

Cuando lo mucho que pretendemos difundir lo vertimos en nuestros contactos, relaciones y amistades, no es mucho en lo que podemos incidir, porque plasmando una postura, un convencimiento ante aquellas, aquellos que piensan, sienten más o menos parecido a nosotros, sólo puede alcanzar un poco de beneplácito y asentimiento, pero no modificamos nada. Tal vez esclarezcamos algo, pero no modificamos aquello que estamos visibilizando.

 

Editorializar semana a semana, pretendiendo llevar un mensaje concreto, una sugerencia, una idea, no es de mucho cuando la batalla se establece en otros sitios y el enemigo está en otro sitio. Por supuesto que no dejamos de tenerlos, ya que infiltrados, hoy denominados trolls, los hay en todas partes, no es precisamente a ellos a los que intentamos lleguen nuestros mensajes.

Podríamos acordar en que en algún lugar nuestro pretendemos que el mensaje llegue a aquellos, aquellas que conciben de manera diferente y que avizoramos como equivocado.

 

Entonces, ¿cómo hacer para que nuestros pretendidos decires puedan romper esa barrera que nos divide?

¿Qué estrategia válida podríamos intentar para romper el cerco desinformativo?

Porque hay algo muy concreto y claro, ese cerco desinformativo existe, es cruento, muy real y nos separa de aquellos que fueron cooptados por la manipulación alienante.

 

Recurrir a sus mismos métodos y estrategias ¿es una opción?; hay quienes consideramos que no, que hay que reinventar la forma, el modo y el medio para lograr esa comunicación necesaria.

¿ideas?, Hay algunas, pero llevan su tiempo para poder desarrollarlas y lograr una respuesta.

 

Y lo que intentamos en esta oportunidad no es una respuesta o una propuesta, se trata de reflexionar sobre la tarea que desarrollamos, repercusiones y resultados.

 

Necesitamos muchas veces revalorizar la tarea que llevamos adelante, porque no son pocas las oportunidades en que nos invade la frustración, el desencanto y es cuando necesitamos pararnos a ver el panorama en toda su dimensión.

Pero esa mirada, esa reflexión no debería descuidar algunas particularidades, algunos detalles que no son menos importantes en las evaluaciones que pretendamos hacer.

Y, por ejemplo, algunos de esos detalles podrían ser esos contadores de visitas en nuestros sitios y páginas, los “me gusta” en las redes sociales, porque, aunque no lo parezcan, son parte de las respuestas, son muchos de silencios rotos que se transforman en palabras, en expresiones.

Porque sabemos concretamente que, si nos sumáramos a los silencios, molestaríamos mucho menos que con nuestras intervenciones. Y eso lo conoce muy bien el enemigo, más cuando tiene a su merced un sector social atrapado entre la falsedad y la deslegitimación. Con el Indio Cansinos digo que “…yo sé bien que mi voz no alcanza, pero sé que el que calla, entrega…”

 

Y ese enemigo conoce a la perfección cómo responde la gente ante determinados estímulos. Lo sabe porque ya es histórico su perfeccionamiento en estrategias de dominación y control. Pero también tiene pleno convencimiento de que ya no les muy fácil tergiversar o negar, porque se le ha plantado en frente una interminable batería informativa que recurre a todo cuanto esté a su alcance para derribar la muralla deformativa.

 

Suele ocurrirnos eso de los replanteos, de las consideraciones sobre posturas y tareas en relación a resultados y respuestas; pero ello no es sinónimo de desánimo, descontento o frustración ni mucho menos de depresión, es la necesaria mirada sobre nuestro accionar para lograr aunar más convencimientos, para sumar más voluntades y continuar destruyendo el cerco desinformativo.

 

Imposible quedarnos quietos, la reflexión es necesaria pero no paralizante, la reflexión debe constituirse en otra herramienta indispensable para repensar constantemente nuestras posibilidades de inserción en todos los sectores.

 

¿Para quienes cantamos entonces? Tal vez no sepamos para quienes, de manera concreta, pero fundamentalmente cantamos para nosotros, para quienes creemos que otra comunicación real y efectiva es posible, otra comunicación que posibilite la construcción de infinitas alternativas es real y en definitiva cantamos, hacemos lo que hacemos por los muchos y muchas, por los compañeros y compañeras, y también por los nadies, aquellos que el sistema siempre se ha encargado de dejar afuera de la historia de cada día, cantamos por los ninguneados en esa perversidad selectiva que privilegia la hoy conocida y nefasta meritocracia. Y “…cantamos porque creemos en la gente y porque venceremos la derrota…”

 

Están todas y todos invitados a sumarse al gran coral del desafío y la esperanza, están todas y todos invitamos a integrar cada cuerda que habrá de embellecer nuestras trincheras, a cantar por lo que fuimos y seremos, por los que fueron y son. …Yo sé bien que mi voz no alcanza, pero sé que tu voz se pliega…”, por nuestra historia y el presente y fundamentalmente por nuestro futuro, haciendo que cada nota derribe las mentiras y el oprobio, cada estrofa ilumine nuestra marcha hacia la Patria Grande, Libre y Soberana.

 

Que así sea.

NORBERTO GANCI –DIRECTOR-El Club de la Pluma

elclubdelapluma@gmail.com –elclubdelapluma@hotmail.com

http://elclubdelapluma.wordpress.com

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