EL GRITO DE LOS CULPABLES…

EL GRITO DE LOS CULPABLES…

Deberíamos haber podido consignar un título un tanto más extenso como “el grito de los culpables y el silencio de los cobardes…” Porque en lo que pretendemos exponer, hay mucho de ello.

Los pueblos, la gente, procuran depositar en manos de algunos las decisiones que supuestamente irán en beneficio del conjunto. Eso en una idea más bien romántica del asunto. La práctica política en manos de algunos, mientras se aguarda que esa práctica concrete aspiraciones, sueños, promesas…

No está mal, más allá de que hacemos política todos y todas en casa acción de nuestra cotidianidad,  delegar la cosa política a quienes se han, supuestamente, preparado para ello.

Pero, sucede que hay cuestiones que nos exceden y nos complican. Que los exceden y los complican. Situaciones que superan nuestra poca capacidad de acción y reacción, al menos en lo inmediato, y generan mucho más que algo de malestar. Situaciones que repercuten de manera insospechada en la vida de los pueblos.

En oportunidades hemos hecho referencia a que, en determinados temas, las decisiones políticas padecen condicionantes que van más allá de una posición determinada.

Existen esos “detalles” como jurisdicción, independencia, territorialidad, intervencionismo, división de poderes, autonomías, etc.

Pero hay otros “detalles” vinculados a poderes externos y que invariablemente subordinan naciones a sus designios.

Esos “detalle” por lo general son los que intervienen en determinadas situaciones, tales como las decisiones en relación a explotaciones mineras, instalación de empresas agrotóxicas, avance agrosojero indiscriminado, etc.

Y aquí es donde la cosa se pone mucho más complicada de lo que podemos suponer.

Los tentáculos de las multinacionales que pertenecen al poder imperial mundial, están bien distribuidos por todo el globo, cubriendo las áreas que consideran sensibles a sus apetencias.

Esto se entrecruza con decisiones políticas y reacciones de los pueblos.

La dependencia que aún mantienen, más allá de los discursos, los gobiernos con ese poder global, pone en escena a actores que deben enfrentar, en desigualdad y desventaja, la represiva actitud de fuerzas públicas y privadas que arremeten contra quienes pretenden defender el derecho a la tierra, la protección del medio ambiente, etc.

No vamos a negar, lo hemos expresado en otras oportunidades, se mezclan en este punto los que se infiltran para desviar luchas y procurar otros intereses ajenos a los genuinamente expuestos por el grueso de los pueblos, en sus luchas y desafíos.

Desde hace muchos años, distintos sectores sociales militan para frenar el avance terrorífico de las multinacionales que llevan adelante explotaciones mineras, como así también contra la proliferación del envenenamiento de la tierra por la abusiva utilización de agrotóxicos. Las respuestas que por lo general se obtienen son represión, hostigamiento, persecución y muerte.

Y tal vez, porque corren tiempos electorales, se acuse que dichos conflictos son utilizados para desacreditar a tal o cual candidato, para “embarrar la cancha”. Pero sucede que estos conflictos no aparecieron ahora. Ya llevan muchos años sin resolverse. Por supuesto que hay miserabilidades políticas que manipulan a su antojo estos conflictos para sacar algún mezquino provecho. No obstante los conflictos están, son reales y tienen años sin resolver.

En medio de esos conflictos se pone en marcha aquello que alguna vez distinguimos como “el nuevo brazo armado del imperio”, las fuerzas policiales provinciales. Con su deformación en instrucción donde se establecen falsos estereotipos que se consigan como enemigos, éstas arremeten contra la gente dejando lamentables saldos en su camino.

Son los que llevan la acción criminal adelante. Los autores intelectuales, como se los suele considerar, son varios y cada uno responde a inconfesables intereses. El gobernador de turno (algunos de larga data…) que negocia y conviene con una empresa foránea minera para la destrucción de glaciares y el consecuente deterioro del medio ambiente, a fin de sustraer de la tierra nuestros recursos y bienes naturales a cambio de un abultado vuelto. El “activista” que promueve la ofensiva para que los que verdaderamente luchan sean reprimidos y desperdigados; los supuestos medios alternativos de comunicación que, utilizando las mismas estrategias deformativas y desinformativas, por ejemplo recurren a consignar como responsable de una represión a “infantería nacional”, cuando en realidad responden a la provincia.

Nos detenemos en esto unos instantes. Si bien hay acciones represivas contra manifestantes, en cada provincia, la que actúa es la fuerza que responde a la misma provincia. Para que intervenga “Gendarmería Nacional” debe existir un pedido concreto por parte de la provincia en cuestión.

Deformar la información sólo contribuye a mayor confrontación y también desinterés. Se desdibujan las luchas y se confunden los enemigos.

Existen otras prácticas con las que se ejerce presión sobre las sociedades, ellas “amparadas” por la aplicación de supuestas herramientas jurídicas, legales que, en realidad son instrumentos cuestionados por violar derechos y garantías constitucionales; nos estamos refiriendo por caso en la Provincia de Córdoba, Argentina, al nefasto y criminal Código de Faltas con el que se persigue, hostiga, detiene, tortura (con amparo legal) y en casos se asesina a jóvenes, fundamentalmente, pertenecientes a las clases más postergadas, a los sectores más perjudicados por las criminales leyes del mercado, por las prebendas políticas y por sumirlos, aprovechándose de su situación, en la turbiedad del narcotráfico y su consumo.

Un paréntesis: los sectores medios y trabajadores terminan defendiendo esta supuesta prevención del delito –del delito contra la propiedad privada-, en detrimento del derecho incluso de sus propios hijos, a circular libremente, a habitar los espacios públicos, sin temer por sus vidas a manos de las fuerzas públicas.

Aquí habría que desarrollar mucho más el tema, especificando quiénes y porqué se aprovechan de los bolsones de la miseria y cómo es que esa manipulación hace eco y repercute en mayores perjuicios para ese segmento de nuestras sociedades.

Imposible poder explayarnos al respecto sin la intervención de quienes han estudiado y estudian esta compleja como terrible realidad. Realidad que los medios monopólicos y los contubernios políticos desvirtúan, deforman y manipulan para lograr mayor fragmentación social, alcanzando así un conveniente enfrentamiento entre distintos sectores que en realidad son los reales perjudicados en todo esto. No hay un sector que se beneficie en detrimento del otro. Los únicos que sacan provecho son los pocos que manejan la criminalidad en contra del resto de la sociedad.

Intentamos poner en discusión esto de cómo el poder, sea donde sea, se especializa en fragmentar nuestros cuerpos sociales, para enfrentarlos y así mantener “controlada” a la misma sociedad con sus diferentes herramientas.

Lo que se profundizó en la década de los noventa, hoy muestra sus logros exhibiendo un grueso cuerpo social desarmado, desarticulado, corrompido, enfrentado, estigmatizado y estigmatizante, y afectado con uno de los mayores flagelos que podemos conocer: la supervivencia a pesar de todo y de todos.

Es imprescindible realizar los mayores esfuerzos militantes sobre nuestra propia capacidad de comprensión de los escenarios políticos en toda su complejidad, para no caer o ser arrastrados a simplicaciones que terminan siendo funcionales a aquello que deseamos combatir.

Realizar una amplia lectura respecto de todo lo que acontece en nuestros espacios, en nuestros territorios, comprendiendo o intentando comprender que quien ejerce el poder imperial global se alimenta de la fragmentación social y de las mezquindades enquistadas, nos debe convocar para lograr una mayor y amplia traducción respecto de lo que nos afecta.

Deberíamos ya poder analizar y reconocer cómo se nos manipula desde todos los sectores y con todas las herramientas posibles, para así lograr desarmar la maraña en la que nos han metido a fin de lograr sus mezquinos intereses.

No hay peor enemigo que el que llevamos dentro, pero para enfrentarnos a él primero tenemos que conocerlo, descifrarlo, para luego sí expulsarlo, destruirlo.

Hay un ejercicio que nos falta para practicar diariamente en cada uno de nuestros lugares, la defensa irrestricta por la vida; y así entre todos lejos de nimiedades infladas y con el objetivo puesto en exaltar la vida, acallar definitivamente el grito de los culpables.

Que así sea.

 

NORBERTO GANCI –DIRECTOR-El Club de la Pluma

elclubdelapluma@gmail.com –elclubdelapluma@hotmail.com

http://elclubdelapluma.com.ar

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