LAS BLANCAS RUTAS DE LA MUERTE…

LAS BLANCAS RUTAS DE LA MUERTE…

 

Expresábamos en un párrafo de nuestro Editorial del 22 de enero del 2012 “La Sangre con que el Dinero Marca su Paso”: “…Desde el 1700 aproximadamente el comercio del opio, su introducción en China, fue un problema para las dinastías, hasta que, de alguna manera, se declaró el combate en la denominada Guerra del Opio, entre 1839 a 1842.

Por supuesto, China perdió ante la flota británica y negoció en la rendición la entrega de Hong Kong. Esa fue la primera de una serie de conflictos por la introducción, cultivo y comercialización de estupefacientes, a fin de generar “nuevos mercados”, mayor dependencia y por supuesto, ejercer un descomunal control…”

 

El tráfico de estupefacientes no es nada nuevo en la vida de nuestro tan maltratado planeta. La facilidad con que se mueven los sicarios del narcotráfico y sus vínculos por todos los sectores de poder de cada país, tampoco es nada nuevo.

Hasta se ha tornado como algo “habitual” el observar cómo niños, muy pequeños, aspiran pegamento…

 

Para que todo ello ocurra, necesariamente deben contar con la “asistencia” de diferentes sectores vinculados al poder. Tanto el poder político, como el judicial y el policial, cuentan con las estrategias para beneficiar y proteger el narcotráfico, la trata de personas, el tráfico de armas. Ésta última indispensable para “garantizar” las dos primeras…

 “…La ilegalidad de la industria de la droga le imprime un carácter peculiar: el crimen organizado, la violencia y la corrupción son sus componentes naturales. El narcotráfico ejerce su poder para penetrar en las estructuras de la sociedad civil, para intervenir en las redes de toma de decisiones y para controlar parte de los territorios nacionales. Y usa la fuerza a través de grupos paramilitares para desestabilizar los Estados e imponer sus propias leyes y valores, violando los derechos humanos y poniendo en peligro la permanencia del sistema democrático, gracias en una gran parte a sus contactos y negocios con los traficantes de armas…” 1

 

Carl Trocki, citado por Daniel Stulin en su libro “El Imperio Invisible”, relacionando monopolio y narcotráfico sostiene que: “…La existencia del monopolio redundó en la concentración de enormes bolsas  de riqueza en manos  de un grupo de gente relativamente pequeño. La riqueza desembocó en la acumulación de poder. La acumulación de riqueza y poder creada a partir  de una sucesión de comercios de la droga históricos se ha contado entre los cimientos  fundamentales del capitalismo global y de la nación-Estado moderna…” Logrando con ello varias transformaciones: “…Dos de los principales efectos son la creación del mercado de masas y la generación de un flujo de capital sin precedentes.  Con el tiempo, las drogas llegaron a convertirse en un elemento básico en las finanzas de toda estructura criminal desde los imperios europeos del siglo XVI hasta el presente. Todo dependía y depende, de los enormes beneficios procedentes del monopolio del negocio más lucrativo del mundo…” 2

 

No por “casualidad” el imperio británico tuvo su mayor crecimiento y expansión entre los siglos XVIII y XIX, cuando, por medio de la compañía de indias orientales británicas y holandesas, desarrolló el tráfico y comercialización del opio, droga impuesta por la fuerza para obtener beneficios tales como el control poblacional y la explotación…

 

Desde los tiempos de la colonia, en nuestro continente, cuando se descubrieron los efectos que producía la yerba mate, para lograr más rendimientos en las explotaciones mineras, los conquistadores procuraban, por todos los medios posibles, que los originarios y esclavos la consumieran.

Dominación, explotación y control son los objetivos que el imperio mundial se fija. Para ello el narcotráfico, el tráfico de armas y la corrupción son la mezcla ideal.

 

La Oficina De Las Naciones Unidas Contra La Droga y El Delito (UNODC), en su “Informe Mundial Sobre las Drogas” del 2012 sostiene que: “…El volumen de consumo mundial de drogas ilícitas se mantuvo estable durante cinco años hasta finales de 2010 entre el 3,4% y el 6,6% de la población adulta (personas de 15 a 64 años). Sin embargo, entre un 10% y un 13% de los usuarios de drogas siguen siendo consumidores problemáticos con drogodependencia y/o trastornos relacionados con el consumo de drogas; la prevalencia del VIH (estimada en aproximadamente un 20%), la hepatitis C (46,7%) y la hepatitis B (14,6%) entre los usuarios que se inyectan la droga continúa sumándose a la carga mundial de morbilidad; y, por último, pero no por ello menos importante, aproximadamente una de cada 100 muertes de adultos se debe al consumo de drogas ilícitas…” 3

Afirmando luego que: “…Los principales mercados de cocaína siguen estando en América del Norte, Europa y Oceanía (especialmente Australia y Nueva Zelandia)…” 3

 

En la mayor cantidad de trabajos relacionados al narcotráfico, indican a Argentina como “zona de tránsito” fundamentalmente, cuando lo que se estima en los últimos tiempos, es que el nivel de consumo ha aumentado exponencialmente.

“…Los países del Cono Sur constituyen corredores de tránsito internacional de drogas ilegales. Así fue señalado por los principales organismos multilaterales especializados en la materia y por los gobiernos de la región.

 

No obstante, en los últimos tiempos, en estos países se han desarrollado nuevas tendencias dadas por el crecimiento del consumo y la articulación de mercados minoristas inexistentes hasta entonces; el aumento del contrabando de precursores químicos -en particular, en aquellos países como la Argentina que cuentan con una industria farmacéutica y química desarrollada-; y la conformación de ciertos circuitos y plazas auspiciosas para el lavado de dinero sucio…” 4

 

Es un panorama que se repite en varios países de la región. Pero, en Argentina y en relación a recientes investigaciones periodísticas que han “blanqueado”, o lo intentan hacer, las connivencias, complicidades y responsabilidades de funcionarios políticos, policiales y judiciales en el narcotráfico, se está poniendo en discusión de la sociedad el polvorín en donde estamos sentados.

 

Así como en los tiempos de las conquistas, hoy el control poblacional, para la explotación y el sometimiento, se lleva adelante por medio de la introducción del consumo de drogas ilícitas.

En la provincia de Córdoba el tema no es algo menor, ya que, a pesar de la carencia de informes que lo sostengan, el narcotráfico, el consumo de drogas ilícitas se han convertido en los pilares que sostienen a gran parte de las estructuras políticas, policiales y judiciales.

 

La aplicación del terrorífico código de faltas, basado en la figura del merodeo, “reclutan” a jóvenes para el “trabajo sucio”. Trabajo que se realiza fundamentalmente en los establecimientos educativos, sus alrededores, en locales nocturnos, para lograr, entre otras cosas, un segmento social narcotizado fácil de manipular. El procedimiento es bastante simple y harto conocido entre nuestros jóvenes, en particular de sectores vulnerables. Ser detenido e imputado por las faltas “sancionadas” por el inefable código, implica que ese joven ya está “marcado”. De ahora en más, hará lo que la policía quiera, vender por ejemplo, o será detenido nuevamente y brutalmente golpeado como la primera vez, cuando no asesinado.

La narcotización de las sociedades se hace por múltiples vías: al consumo de drogas ilícitas podemos sumarle el consumo de drogas lícitas, el consumo de los medios de incomunicación, la farandulización de la vida, la propensión a la “competencia” desaforada.  La deshumanización en todo aspecto ha llevado a buena parte de nuestra sociedad a un estado de virtual flacidez cotidiana, donde “nada pasa”, o si algo pasa la responsabilidad está en otro sitio, en otros seres…

Así, los seres están lejos de encontrarse a sí mismos, de centrarse, de optar por una mediana lucidez que les permita vislumbrar el macabro plan enajenante y ponerse a salvo.  Abrazar la vida real parece ser una de las opciones menos elegibles. Acá sí que el famoso costo de oportunidad es verdaderamente relevante: por elegir tantas atractivas opciones alienantes, nos perdemos la oportunidad de ser libres y verdaderos, la oportunidad de cuidar a las nuevas generaciones, la oportunidad de vivenciar el potencial evolutivo de la especie.

 

Los tiempos han pasado pero las pretensiones de subsumir a nuestros pueblos no han cambiado en su esencia.

 

Deberíamos asumir nuestras responsabilidades exigiendo que la vida, nuestra vida, la de todos, esté por encima de los mezquinos intereses de unos pocos que, en su carrera dejan los rastros de sangre como muestra de la ruindad en la que se ha caído.

 

Reflexión y acción para destituir, juzgar y condenar a quienes nos han sumergido en esta ruindad, es una tarea de todos…

 

Que así sea.

 

NORBERTO GANCI –DIRECTOR-El Club de la Pluma

elclubdelapluma@gmail.com –elclubdelapluma@hotmail.com

http://elclubdelapluma.bligoo.com.ar

 

DOMINGOS DESDE LAS 10 HS.

POR FM 103.9 RADIO INÉDITA

www.radioinedita.com.ar

 

 

Notas

1 Joan Manuel Riera Casany (Voluntario Social) – El tráfico de armas y el narcotráfico Enero 2010 – http://www.lasdrogas.info/opiniones/290

 

2Carrl Trocki, Opium, Empire and the Global Political Economy, Routlegge, 1999

 

3http://www.unodc.org/documents/lpo-brazil//Topics_drugs/WDR/2012/WDR_2012_Spanish_web.pdf

 

4 Marcelo Fabián Sain “La Problemática Del Narcotráfico En La Argentina”

  http://www.forodeseguridad.com/artic/discipl/4161.htm

 

 

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