“INCÓGNITAS, MENTIRAS Y ABUSO ¿ALGO MÁS?…”

“INCÓGNITAS, MENTIRAS Y ABUSO ¿ALGO MÁS?…”
Según James Garfield “…después de la libertad y la justicia, viene en importancia la educación popular, sin la cual no puede mantenerse de manera permanente, ninguna libertad y ninguna justicia…”
Esta suerte de escala axiológica dispara una alarma: si la educación del pueblo viene después ¿quién piensa la libertad y quién piensa la justicia? ¿Quién determina los alcances y la pertinencia de una y otra? Hay ahí una trampa dialéctica. El trasfondo del mensaje, en este caso, sería que nunca podrá existir lo popular sin la intervención primera de quien se considera el portador de justicia…
Primero debe existir quien nos diga algo respecto de libertad y justicia, según su criterio. El criterio del “pueblo” ya es invalidado per se.
Para hacer este razonamiento, debí detener mi ritmo habitual de vida, tuve que pensar. Algo que no se acostumbra hacer, que no se alienta al “pueblo” hacer. Para el pueblo, la versatilidad y la vertiginosidad, la sucesión de imágenes, mensajes, códigos en fracciones de segundos, que van cambiando, diversificando la atención para desviar lo contextual… En cuanto a pensamiento, al pueblo no se lo alienta, se lo aliena.
Así es como los medios de desinformación y, ahora, los espacios virtuales, lejos de concentrar la información, detallarla, desmenuzarla, con todas las variantes en esto de las “redes sociales”, promueven, perfeccionan esa suerte de “pensamiento por montaje”… que impide relacionar un hecho como consecuencia o como causa de otro. La sociedad cybernautica va mudando de sitios como tantos el sistema le ofrece. Somos testigos silenciosos de esa forma de desinformar, desvincular y descomunicar, creyendo que en realidad estamos “conectados”.
El “efecto Wikileaks”, desde hace meses, ha lanzado otra variante en la distracción y desinformación. Mucho de lo que “se filtra” es veraz, mucho de lo que se filtra es falso…o en el mejor de los casos tergiversado… Todo depende de quién difunde y quién recibe…
Lo sucedido en Libia es una clara muestra de cómo se manipulan imágenes, hechos, minando de incógnitas, mentiras y un tremendo abuso en el manejo de las herramientas “comunicacionales”.
Entre todo el desmanejo de la información, al igual que en Irak y Afganistán, el tema central de la recurrente violación a los derechos humanos, pasa casi, casi desapercibido. Los medios desvían la atención hacia la supuesta opulencia del régimen, por ejemplo.
La sociedad en masa no sale a manifestarse para denunciar y enjuiciar a los mandamases de las guerras…los miran por TV y los critican, sí lo hacen, en una mesa de café…
La sociedad en masa, permanece alienada, presa de una manipulación grosera que la sumerge en la más absoluta actitud de sumisión, aceptando como válidos conceptos ajenos que responden a la tergiversación de realidades…
Incluso va más lejos. Cuando se comete algún delito, la masificación de la condena repercute hasta el punto de criminalizar absolutamente todo, desde las protestas sociales hasta los justos reclamos de personas en situación de cárcel. Es lo mismo asesinar una niña, que hacer un piquete en reclamo del derecho a una vida digna. Es lo mismo, como dice Calamaro “ser travesti o asesino”. Todo se iguala y se condena como ajeno. No se discute sobre las responsabilidades que nos competen como integrantes de una sociedad alienada, desvinculada de las carencias y necesidades… Es mucho más sencillo señalar, enjuiciar a otros, que mirarnos a nosotros mismos para comprender “en qué estamos fallando”…
Siempre se necesitan los chivos expiatorios para cargar con responsabilidades, y quiénes mejor que los desposeídos, los ninguneados, los estigmatizados de siempre… 
Es mucho más sencillo criminalizar a un desocupado o un originario que pugna por el respeto de sus derechos, que a los genocidas modernos que diezman pueblos enteros solo por mantener los niveles obscenos de sus ganancias…
No obstante todo lo escuetamente detallado, somos muchos los que intentamos romper los cercos impuestos por los señores del poder.
Integramos espacios diversos, en los que nos proponemos dedicar cada esfuerzo para desentrañar la maraña de tergiversaciones y desviaciones de atención.
Es una titánica lucha, muchas veces a destajo, sin recursos, sin apoyo económico, con herramientas, en repetidos casos, casi obsoletas (pregúntenles a los compañeros cubanos por si acaso…), pero con la total convicción de ejercer la tarea comunicacional de manera militante en defensa de la libertad y los derechos de todos y cada uno…
En cada momento, en todos los instantes en que nos dedicamos a concientizar y reflejar lo que entendemos por información, lo hacemos con la esperanza de estar construyendo una realidad diferente, una realidad amasada con las vivencias de la mayoría de los sectores sociales más vulnerables, los más invisibilizados…
Y por supuesto, intentando despejar todo lo embarrado por las incógnitas, las mentiras y el absurdo abuso de la desinformación…
Por una comunicación desalienante y consecuente con las luchas sociales, por una real independencia informativa y por el derecho de los pueblos a educarse para al pleno ejercicio de sus propios conceptos de libertad y justicia, sigamos en el camino de la alternatividad de los medios…
Que así sea..
NORBERTO GANCI –DIRECTOR- El Club de la Pluma
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